¿Cómo Deben los Cristianos Disciplinar a sus Hijos? 7 Consejos

Cómo Deben los Cristianos Disciplinar a sus Hijos

¿Qué dice la Biblia acerca de disciplinar a los hijos?

Disciplinar a los hijos es una parte importante de la crianza. Hay muchas opiniones diferentes sobre la disciplina de los hijos y puede ser difícil saber qué nos ayudará en ese proceso de crianza.

Las siguientes sugerencias requieren un juicio personal. Le recomendamos que siga la Palabra de Dios y Su plan para construir una familia piadosa y dar a sus hijos el carácter correcto.

Dios te ha dado la responsabilidad de educar a tus hijos. Esta responsabilidad no recae en la escuela o la iglesia de su hijo.

Es una responsabilidad dada por Dios. Así que debes asumir con confianza el papel de líder y autoridad porque sabes que es la voluntad de Dios.

Inicia a temprana edad

Hay que empezar a enseñar a los hijos lo antes posible. Es demasiado tarde cuando el niño tiene 14 años. Los hábitos se forman mucho antes. Los bebés se convierten rápidamente en expertos en manipular a sus padres.

Tu reacción ante el comportamiento manipulador de tu hijo en la infancia marca la pauta para el resto de su vida en común. Si esperas a que tu hijo tenga cinco años para empezar a disciplinarlo, entonces has esperado demasiado.

Tu hijo tiene que aprender a obedecer lo antes posible. También tienen que mostrar obediencia. Efesios 6:1-2 afirma que los hijos deben ser obedientes y honrar a sus padres.

Pero es un carácter que se debe formar en el hijo a muy temprana edad.

Comprender que cada hijo es diferente

Cada niño reacciona de forma diferente a la disciplina. Mis dos hijos no son diferentes en sus personalidades o reacciones a la disciplina. Uno es gentil y cuidadoso. Rara vez se les dice que no hagan algo dos veces.

El otro niño es olvidadizo y puede olvidar que la disciplina es dolorosa y en realidad no quiere volver a hacerlo. Sigue repitiendo la misma etapa hasta que vuelve a experimentar nuevamente el dolor.

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No se puede esperar que un niño responda de la misma manera a la corrección, ya sea con azotes o con refuerzos positivos.

Sé consciente de sus diferencias y corrígelas de la manera que más les convenga. La disciplina es necesaria, pero otras formas de disciplina pueden funcionar mejor para algunos niños que para otros.

Sé coherente

La Biblia dice que no hay que irritar ni enfadar a un niño (Efesios 6:4). Esto ocurre cuando los niños no saben lo que se espera de ellos.

Probablemente muchos de nosotros nos hemos encontrado en situaciones en el trabajo o en la escuela en las que no sabíamos lo que se esperaba de nosotros.

Puede ser frustrante que un día tu jefe te permita comportarte de una manera determinada, pero al día siguiente te diga que te va a castigar por el mismo comportamiento. La falta de coherencia es frustrante. No deberías hacer eso a tus hijos.

Los niños necesitan saber lo que se espera de ellos. Tienen que saber que cada vez que cometan una infracción, papá y mamá se comportarán de la misma manera. No frustres (o enfades) a tus hijos siendo incoherente.

Corrige con vara a tu hijo

A veces la vara es apropiada para la corrección de un hijo. Sin embargo, en otras ocasiones no son tan necesarios, pues puede traer más consecuencias que bienestar. No pegues a los niños cuando estén enfadados.

Hay que usar la vara cuando sea justo y necesario. Si no eres capaz de controlarte y reprender adecuadamente, debes entender que te falta autocontrol personal y pedirle al Señor que te ayude a lidiar con los defectos de carácter en tu propia vida.

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La Biblia respalda completamente el uso de vara. Por eso es importante que manejes bien tu carácter al momento de corregir a tu hijo con vara, de lo contrario estarás creando un monstruo.

Te recomiendo que leas y estudies estos pasajes de la Biblia para ver lo que Dios dice sobre la disciplina física. Proverbios 13:24; Proverbios 22:15; Proverbios 23:13, 14; Proverbios 29:15; Hebreos 12:11.

Mantenga la calma y el control

Recuerda que tú eres la autoridad y que lo que tienes es la autoridad que Dios te ha dado. No es necesario que pierdas el control ni que grites a tus hijos. Tu autoridad está establecida por Dios.

Alzar la voz no es más que un intento de convencerte a ti mismo. Acepta la responsabilidad de parte de Dios de disciplinar a tu hijo y asume el castigo necesario.

La clave es empezar pronto. Si saben que les llamarás a cenar cinco veces antes de levantar la voz o causar un problema, dejarán de venir hasta que les grites por quinta vez. Los has entrenado para que te ignoren.

Tienes que enseñarles que tú tienes el control y que si dices algo deben obedecer. Además de empezar pronto, como ya se ha dicho, también hay que ser constante.

El carácter de Dios es la meta

Dios creó las familias para ayudarnos a entenderle. Los niños llegan a conocer a Dios Padre a través de sus padres terrenales.

Si los hijos tienen una buena familia y comprenden las consecuencias de sus pecados, son más capaces de entender su necesidad de salvación.

Los niños que son disciplinados y comprenden las consecuencias de sus errores pueden entender fácilmente (y a tiempo) que Dios castiga el pecado.

Los niños que nunca han sido disciplinados en casa tendrán más dificultades para entender y aceptar su necesidad de salvación.

Esta unidad familiar ordenada por Dios enseña a los hijos a ser miembros productivos de la sociedad. Aprenden a relacionarse con los demás y a presentarse ante la autoridad.

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Estos son los hijos que los supervisores en el trabajo quieren promover, diciendo que se puede confiar en ellos. El objetivo de la disciplina debe ser un carácter piadoso, no simplemente una lista de reglas a seguir.

Tener una actitud positiva hacia la disciplina

No tengas miedo de la disciplina. La disciplina consiste en formar y preparar a tu hijo para el mundo en el que estará por mucho tiempo.

Una actitud positiva significa tener una perspectiva acertada sobre la importancia de la disciplina, en lugar de esperar regañar a los hijos cada vez que se pueda.

Es como el entrenamiento personal. Puede que no le apetezca ir al gimnasio, salir a pasear o retirarse de la mesa. Pero si tienes la actitud correcta, sabes que estas cosas traerán una respuesta positiva en tu vida.

Puede que no sea divertido ahora, pero el resultado es mucho más agradable, el resultado será un hijo bien educado y temeroso de Dios.

Desarrollar a los líderes del mañana

Tus acciones de hoy ayudarán a tu hijo a aprender a convivir correctamente con los demás. Tal vez leas estos consejos de disciplina y te arrepientas de no haber empezado con buen pie.

No se puede cambiar el pasado, pero sí la forma de disciplinarse hoy. Discúlpate con tu hijo por no haberle tratado con el debido respeto.

Luego, pídele al Señor que te ayude cuando les digas a tus hijos cómo pueden cambiar en el futuro. Usted está formando a la próxima generación de líderes. Sus hijos crecerán con un carácter piadoso si usted está dispuesto a tomar el tiempo para desarrollarlo hoy.

Dios te bendiga!!!

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