¿Qué Dice la Biblia nos Conoceremos en el Cielo? ¿Será Cierto?

Qué Dice la Biblia nos Conoceremos en el Cielo

¿Nos conoceremos en el cielo según la Biblia?

¿En el cielo nos conoceremos? Esta pregunta es muy frecuente entre creyentes, principalmente entre los que hemos perdidos seres queridos que anhelamos ver y abrazar.

No crea en la teoría cuando dicen que no nos conoceremos en el cielo. Por esto te presento en breve algunos pasajes en los que podemos observar que vamos a poder reconocer a nuestros seres queridos que murieron en el Señor.

Me emociona este tema porque sé que volveremos a ver a nuestros seres queridos. Tengo varias personas que deseo volver a ver, especialmente a mi madre.

Tenemos claro que nos reconoceremos en el cielo según la Biblia Reina Valera 1960. Todas ellas apuntan a que nos conoceremos en la resurrección, y algunas de ellas apuntan a que los creyentes se conocerán inmediatamente después de la muerte.

¿Nos conoceremos en el cielo versículos?

¿Dónde dice en la Biblia que nos volveremos a ver? En breve te menciono los versículos:

1. El hijo de David

El rey David tenía un hijo que murió en la infancia. Cuando el pequeño murió, David dijo: «Mas ahora que ha muerto, ¿para qué he de ayunar? ¿Podré yo hacerle volver? Yo voy a él, mas él no volverá a mí.» (2 Samuel 12:23).

David sabía que volvería a ver a su hijo en la presencia del Señor, y saber que se reuniría con el hijo que amaba le dio consuelo en su duelo.

2. Abraham, Isaac y Jacob

Nuestro Señor dijo que muchos vendrán del este y del oeste y se sentarán a la mesa «con Abraham, Isaac y Jacob en el reino de los cielos» (Mateo 8:11).

Abraham fue el padre de Isaac y el abuelo de Jacob, y en el cielo disfruta de la compañía de su hijo y su nieto, mientras que Jacob disfruta de la compañía de su padre y su abuelo.

3. Jesús y los discípulos

Jesús dijo a sus discípulos: » Y os digo que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel día en que lo beba nuevo con vosotros en el reino de mi Padre.» (Mateo 26:29).

Los once, que compartieron la última cena con Jesús en la tierra, comerán y beberán con él en el cielo. Pedro, Santiago, Juan y los demás serán nombrados y conocidos en el cielo tan claramente como fueron nombrados y conocidos en la tierra.

4. Moisés y Elías

Cuando la gloria de Jesús se reveló en la transfiguración, se nos dice que «Y he aquí les aparecieron Moisés y Elías, hablando con él.» (Mateo 17:3).

Esto es fascinante porque cuando Moisés y Elías aparecieron, no tenían el cuerpo de la resurrección. Eran almas que se hicieron visibles como los ángeles se hicieron visibles a los pastores, y como las almas bajo el altar se hicieron visibles a Juan (Apocalipsis 6:9).

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Aunque todavía estaban esperando ser revestidos con el cuerpo de resurrección, Moisés y Elías eran conocidos. Eran reconocibles y podían entablar una conversación.

Eso nos dice mucho sobre la alegría consciente de la comunión que los creyentes comparten inmediatamente después de la muerte en la presencia del Señor.

5. Las almas reunidas en el cielo

El escritor a los Hebreos habla de «los espíritus de los justos hechos perfectos», es decir, las almas de los creyentes en la presencia de Jesús.

Estas almas, nos dice, están reunidas en «la asamblea de los primogénitos» (Hebreos 12:23). Ahora mismo, en el cielo, están reunidos los espíritus de los justos perfeccionados. Reunidos significa comunidad, y comunidad significa relación.

6. Pablo y los tesalonicenses

Pablo deja claro que los creyentes que amaba en la tierra serán su alegría en el cielo. «Porque ¿Quién es nuestra esperanza o alegría o corona de júbilo en la presencia de nuestro Señor Jesús en su venida? ¿No sois vosotros?» (1 Tesalonicenses 2:19). Cuando Pablo dice esto, anticipa claramente que las relaciones forjadas en la tierra continuarán en el cielo.

7. La reunión de los seres queridos creyentes

Cuando Pablo escribe a los creyentes que lloran la pérdida de un ser querido, les ofrece este consuelo: «Porque ¿Cuál es nuestra esperanza, o gozo, o corona de que me gloríe? ¿No lo sois vosotros, delante de nuestro Señor Jesucristo, en su venida?» (1 Tesalonicenses 4:17).

«vosotros» se refiere a los seres queridos creyentes que ahora están en la presencia del Señor. Una esposa que llora la pérdida de su marido creyente tiene el consuelo de saber que cuando el Señor venga, se encontrará con su marido de nuevo.

Los hijos e hijas que lloran la pérdida de un padre o una madre creyentes pueden encontrar consuelo en la perspectiva de este feliz reencuentro cuando nos reuniremos con aquellos que han ido antes que nosotros a la presencia del Señor.

Eso es más que suficiente para zanjar la cuestión para mí, y espero que también lo sea para ti. Los cristianos que se conocen y se aman en la tierra se conocerán y se amarán en el cielo.

¿Tendremos memoria cuando estemos en el cielo?

Dice Isaías «Porque he aquí que yo crearé nuevos cielos y nueva tierra; y de lo primero no habrá memoria, ni más vendrá al pensamiento.» Algunos interpretan este versículo como diciendo que no tendremos memoria de nuestra vida terrenal en el cielo.

Sin embargo, el versículo anterior dice lo siguiente «El que se bendijere en la tierra, en el Dios de verdad se bendecirá; y el que jurare en la tierra, por el Dios de verdad jurará; porque las angustias primeras serán olvidadas, y serán cubiertas de mis ojos.»

Es muy probable que sólo olvidemos nuestros problemas pasados, no todos nuestros recuerdos. Según podemos interpretar en ese verso, es que nuestros recuerdos serán sanados, limpiados, restaurados, pero no borrados.

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Claro que cuando vayamos al cielo nos conoceremos. No hay razón alguna por la que no podamos poseer muchos recuerdos de nuestras vidas en la tierra. Los recuerdos que serán limpiados son los que tienen que ver con el pecado, el dolor y la tristeza.

Cuando morimos nos conoceremos en el cielo

Si. En Apocalipsis dice «Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron.» Apocalipsis 21: 4

El hecho de que no recordemos las cosas vividas anteriormente, no significa que nuestros recuerdos se borren. Esta profecía de Apocalipsis puede estar haciendo alusión a la maravillosa calidad de nuestro nuevo ambiente.

El diseño de la nueva tierra será tan maravilloso, que todos olvidaremos la vida monótona que teníamos en la tierra. Imagina que un niño que anteriormente se espantaba de las sombras que aparecían en su habitación se olvida en su totalidad de su miedo nocturno, es algo genial.

Es importante hacer una distinción entre el lugar eterno y el cielo actual. Una vez que partimos de esta vida, vamos directo al cielo, pero hay que resaltar que ese no es nuestro destino final. Apocalipsis habla de un cielo nuevo y una tierra nueva como nuestra morada eterna y permanente.

La promesa de Dios de enjuagar todas nuestras lágrimas llega después de la gran tribulación, luego del juicio final y cuando se realiza la recreación del universo.

Ejemplo del reconocimiento después de la muerte

La historia del hombre rico y Lázaro es una prueba más de que los muertos recuerdan las vidas terrenales. El hombre rico habla con Abraham y le hace una petición, le suplica a Abraham que envía a Lázaro de regreso a la tierra para advertir a sus hermanos lo que le espera a los que son injustos en la tierra.

Como vemos en esta historia, el rico recuerda perfectamente su familia. Recuerda también la vida egoísta que llevó en la tierra. Esos recuerdos se vuelven un tormento para el hombre rico.

La Biblia no especifica si Lázaro tenía memoria o no. pero si dice que Abraham tenía un conocimiento exacto de lo que pasaba en la tierra, pues dice que Abraham le dijo «Pero Abraham le dijo: Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también males; pero ahora éste es consolado aquí, y tú atormentado.» Lucas 16: 25

Hay cosas que probablemente no sepamos con exactitud, pero cuando vemos la Palabra de Dios, podemos tener una idea de que en aquel lugar de paz, veremos a nuestros familiares y disfrutaremos de su compañía.

¿Qué edad tendremos en el cielo según la Biblia?

La Biblia no dice la edad que tendremos en el cielo, lo que si sabemos es que tendremos incorruptibles e inmortales. Hay varias teorías referente a esto, veamos:

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– Tendremos la edad que teníamos en la tierra: Algunos dicen que tendremos la misma edad que cuando dejamos la tierra o morimos. Algunos serán niños, otros jóvenes y otros ancianos. No concuerdo mucho con este versículo, pues nuestros cuerpos tendrán una apariencia muy parecida a los ángeles según nos dice Jesús «Porque en la resurrección ni se casarán ni se darán en casamiento, sino serán como los ángeles de Dios en el cielo.»

Y según nos dice la Biblia, la apariencia de los ángeles era de jóvenes «Y cuando entraron en el sepulcro, vieron a un joven sentado al lado derecho, cubierto de una larga ropa blanca; y se espantaron.» Marcos 16:5

Lo mismo pasó con los ángeles cuando se aparecieron a Lot. Los ángeles eran tan aparentes que los habitantes querían estar con ellos rechazando las hijas de Lot.

– Tendremos 33 años como Cristo: Otros dicen que tendremos la edad de Cristo cuando fue crucificado. Se basan en el versículo que dice » Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es.»

Sobre esto hay varias hipótesis, dentro de ellas está, que nuestro cuerpo llega a su mejor momento a los 33 años, cosa que no estoy de acuerdo, pues el cuerpo que tendremos no tendrá nada que ver con el que tenemos.

– Cuerpo renovado completamente: Con este punto estoy más de acuerdo. En el cielo, todos nuestros cuerpos serán renovamos. Mira lo que dice Pablo:

filipenses 3: 20-21
20 Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo;
21 el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas.

2 corintios 5: 1-10
1 Porque sabemos que si nuestra morada terrestre, este tabernáculo, se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos.
2 Y por esto también gemimos, deseando ser revestidos de aquella nuestra habitación celestial;
3 pues así seremos hallados vestidos, y no desnudos.
4 Porque asimismo los que estamos en este tabernáculo gemimos con angustia; porque no quisiéramos ser desnudados, sino revestidos, para que lo mortal sea absorbido por la vida.
5 Mas el que nos hizo para esto mismo es Dios, quien nos ha dado las arras del Espíritu.
6 Así que vivimos confiados siempre, y sabiendo que entre tanto que estamos en el cuerpo, estamos ausentes del Señor
7 (porque por fe andamos, no por vista);
8 pero confiamos, y más quisiéramos estar ausentes del cuerpo, y presentes al Señor.
9 Por tanto procuramos también, o ausentes o presentes, serle agradables.
10 Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo.

Esperamos bendecirte con este artículo y que te llene de esperanza el saber que allá verás a tus seres queridos y te gozarás con ellos.

Dios te bendiga!!!

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4 Comments

  1. Leonel
    • Consejero Espiritual
  2. Leslye
    • Consejero Espiritual

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